El Mesías, oratorio musical, pero también una verdad
Consolad, consolad a mi pueblo,
dice vuestro Dios. Hablad al corazón
de Jerusalén, y gritadle que ha
concluido su lucha y su crimen
está perdonado. Una voz grita en
el desierto: Preparad el camino
al Señor, allanad en el desierto una
calzada para nuestro Dios.
Que los valles se alcen, que montes
y colinas se bajen, que lo torcido se
enderece y lo rugoso se aplane. (Isaías 40:4)
Coro
Y la gloria del Señor se revelará, y la
verán todos los seres humanos, pues
ha hablado la boca del Señor. (Isaías 40:5)
Así dice el Señor de los Ejércitos:
Dentro de poco agitaré cielo y tierra,
mares y continentes. Haré temblar
a todas las naciones y se cumplirá
el deseo de todos los pueblos. (Hageo 2. 6-7)
El Señor que buscáis pronto vendrá
a su templo, como el mensajero de la
alianza, al que adoráis. Él vendrá, dijo
el Dios de los Ejércitos. (Malaquías 3:1)
¿Cuál es el secreto del Oratorio “El Mesía” de Handel? ¿La música, la letra, la
solemnidad de la composición? ¿O será que se oye mayormente en la época de navidad?
Desde el siglo 18, alrededor del mundo se escucha El Mesías, cantado con orquesta o sin instrumentos. Lo importante es proclamar que la opresión ha terminado y que ahora llega el tiempo de la liberación para aquellos que oyen la proclama y la creen.
El Mesías, es más que una composición literaria y musical. Es la declaración de una humanidad que espera una palabra de esperanza ante un mundo que no ofrece nada, excepto la decepción y la nada. El Mesías, el Hombre-Dios ofrece esperanza porque Él decidió llegar hasta el hombre caído y levantarlo a una posición de dignidad porque Dios le expresó su amor en la redención.
(GS, Lunes 19 de diciembre, 2011)
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